Formar parte de un proyecto científico que estudia a las hormigas de la especie Pogonomyrmex, además de observar muestras de microoscopios en su propio laboratorio casero, le permite a Lorenz Carrasco (22) —diagnosticado con esquizofrenia— mantener una mejor salud mental al ocupar su tiempo en algo que disfruta. Acá habla sobre sus intereses y el propósito de su cuenta en redes sociales.

Por Nicole Salvatierra

El amor de Lorenz Carrasco por la ciencia comenzó temprano. Cuando era niño, andaba con lápiz y cuaderno registrando cada animal e insecto que se cruzaba en su camino. Los observaba con atención, investigaba y anotaba, sobre todo, “cuál era su rol en el ecosistema”.

Recuerda cómo durante una semana entera se dedicó a seguir, medir con una regla y dibujar a las hormigas del patio de su casa.

—Esa vez anoté: «Supongo que limpian basura y restos de comida». No estaba tan lejos del tema ecológico— cuenta desde su casa este joven santiaguino de 22 años.

Hoy, ese interés infantil por el estudio de insectos lo ha llevado a formar parte de una investigación formal. Lorenz, quien cursa la carrera de Biología—tras haber pasado previamente por Medicina Veterinaria— es parte de un proyecto científico enfocado en el estudio de la dieta de la hormiga Pogonomyrmex, una especie que vive en zonas áridas como Pirque, Región Metropolitana de Chile.

Recoger muestras y estar en el laboratorio para investigar si acaso estos insectos prefieren semillas nativas o introducidas —un dato para la conservación ambiental—, le permite también al futuro biólogo, creador de la cuenta de Instagram y TikTok @VivirPsicosis, mantener una mejor salud mental al ocupar su tiempo en algo que disfruta.

Incluso, este año juntó dinero y compró un microscopio para poder observar, en el pequeño laboratorio que ha implementado en su casa, a invisibles seres vivos mediante muestras histológicas que le fueron proporcionadas.

De allí nació su proyecto paralelo en Instagram, @MicrooChile, donde comparte fotografías de microfauna e interactúa con otras personas apasionadas por la biodiversidad microscópica.

Todo este camino, además incluye su afición por la preservación de especímenes y la taxidermia. Lorenz participa en stands educativos y cuenta que prontamente se desempeñará como ayudante en la colección entomológica de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE).

Lorenz enseña en talleres y stands sobre educación ambiental.

Hablar de salud mental en primera persona

Por lo mismo, de tan ocupado que está con la ciencia, Lorenz reconoce que le queda poco tiempo para subir contenido a las redes sociales de salud mental, donde cuenta en primera persona su caso y sus reflexiones sobre la esquizofrenia. La cuenta VivirPsicosis nació en 2024 mientras transitaba por un proceso de hospitalización diurna.

Si bien el diagnóstico llegó en 2020, durante la pandemia, la aceptación familiar y el acceso al tratamiento adecuado tomaron tiempo:

—Fuimos a distintos médicos porque mi familia decía «busquemos una segunda opinión». Íbamos de un médico a otro y en todos me decían lo mismo: «Es esquizofrenia»— cuenta Lorenz sobre ese periodo de incertidumbre.

Crear contenido se convirtió en una vía para desmitificar la enfermedad y conectar con otras personas. “En Instagram la mayoría de quienes me siguen son terapeutas, psicólogos o profesionales de la salud mental; en TikTok, en cambio, se da un público más variado y casual”, explica.

A pesar de los comentarios aislados o prejuicios que a veces aparecen en redes, su postura es asertiva: “Si no tengo tiempo para responder todo el cariño bueno, tampoco voy a gastar tiempo en los malos comentarios”.

Una mente pragmática

Para Lorenz, la ciencia es parte de su vida tanto en su quehacer como en su diagnóstico. Aunque considera que a la psiquiatría le falta mucho por mejorar, la adherencia al tratamiento le ha demostrado que las medicinas lo ayudan a mantenerse bien con su salud mental.

Asimismo, asegura que entiende su diagnóstico con pragmatismo. Es una condición más de la diversidad humana. Lorenz, tal vez no lo sabe, pero hace un trabajo de divulgación de salud mental al compartir con claridad su diagnóstico y mirada ante los 15 mil seguidores de VivirPsicosis.

Ese niño que se sorprendía anotando en su libreta a los insectos hasta descubrir cuál era su papel en este mundo, hoy ve la vida con un asombro más tranquilo. Al reflexionar sobre su amor por los insectos, Lorenz concluye:

—De chico, pensaba que todos los animales debían cumplir un ‘rol’ perfecto. Ahora pienso que los animales no se deben necesariamente a una función específica; a veces, existir ya es suficiente.

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