Por: Nicole Salvatierra León
Pareciera que la literatura siempre trae coincidencias. Uno de los temas más complejos en la escritura de mi libro El antes y después de tu llegada (2026)—una crónica sobre mi gestación y posparto con un diagnósticode trastorno bipolar— fue el capítulo sobre el suicidio. Estaba embarazada, muy sensible y no preparada para narrar experiencias personales con respecto a esta compleja realidad. Pero coincidió que leyendo el libro Nada se opone a la noche (2011), de la escritora francesa Delphine de Vigan, encontré un camino textual. Acá un extracto de cómo parte el Capítulo 8 “Suicidio y trastorno bipolar: mitos y realidades en la prevención”, el que también cuenta con el psiquiatra y académico Danilo Quiroz, como fuente experta.
En el libro Nada se opone a la noche (2011), la escritora francesa Delphine de Vigan reconstruye la historia de vida de su madre, llamada Lucile, a quien encuentra muerta en su departamento. Lucile, que ya estaba sobre los 60 años y que padecía trastorno bipolar, se ha suicidado en el momento en que su hija menos lo pensaba.
Sobre todo, porque los peores años de sus manías y depresiones de Lucile habían quedado atrás, logrando rearmarse como mujer independiente. Además, cuenta su hija Delphine, ella era una abuela feliz y dedicada con sus nietos.
En la carta final que deja la madre de la autora a sus dos hijas, no se refiere a un cuadro depresivo propiamente tal como causa de su suicidio. Señala que ha llegado el momento, pues está “muy cansada”. Desde que tomé esta decisión me siento serena, a pesar de que tengo miedo del pasaje. Sois las dos personas que más he amado en este mundo y lo he hecho lo mejor posible, creedme (…) Sé muy bien que os voy a causar tristeza, pero resulta inevitable antes o después y prefiero morir viva.
La escritora busca respuestas ante la muerte imprevista de su madre y emprende una investigación familiar que la conduce a secretos de un clan numeroso y apegado, en el cual su madre vivió abusos sexual desde temprano (lo que también podría haber desencadenado su bipolaridad, estima Delphine de Vigan en el libro).
Hacia el final del texto, la escritora concluye que el cáncer que le habían diagnosticado a su madre en los últimos años podría ser una de las razones que sopesó para el suicidio. O también, la escasa pensión que terminaría recibiendo en la vejez. Sin embargo, finalmente, desde su punto de vista, desliza que el suicidio no se pudo impedir.
Saber si pudimos prevenir o no la muerte de una persona amada, o incluso cercana, es algo que nos preguntaremos una y otra vez cuando nos impacta un hecho así de trágico. Son preguntas muy sensibles que, posiblemente, pueden quedar atrapadas en el silencio familiar. Conversarlo, escribirlo, nombrarlo es una tarea que requiere de empatía y cuidado en el tratamiento de la información.
La definición más actual —y general— del suicidio es que se trata de una realidad que ocurre en un contexto situacional en la que pueden interactuar diversos componentes biológicos, psicológicos, socioculturales, familiares y de la propia historia de vida de la persona.
Para conocer más con respecto a este tema, sobre todo en personas con trastorno bipolar, entrevisté para este capítulo al psiquiatra experto en trastornos del ánimo y director del Programa de Formación de Especialistas en Psiquiatría Adultos en Universidad Diego Portales, Danilo Quiroz.

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